lunes, 2 de junio de 2008

nos casamos

Ésta fue la invitación que diseñé para mi propia boda. Quería transmitir cierta informalidad, modernidad y diversión con la tarjeta. Por otra parte, para no distanciarlo demasiado del protocolo, la imagen descansaba sobre una cartulina verde oscuro, junto al mapa del restaurante, cerrado con un cordel dorado y dentro de un sobre también verde.

Nos casamos después de tener a nuestra hija, así que pensamos que ella era también protagonista de la boda.


3 comentarios:

RICARDO BATICÓN dijo...

Yo soy un poco de anti-celebraciones de bodas y todo lo que le rodea... pero hay que reconocer que esta invitación es de lo más original que he visto y mola... parece la portada de un disco de Los Planetas!

Enhorabuena por la originalidad de este nuevo blog

Alivalle dijo...

Yo tambien tengo pendiente mi boda.. desde hace 14 años. Hace un tiempo, pensé que mi hija llevaría los anillos, pero creo que más bien será madrina al paso que voy. Pero me da pereza un bodorrio a estas alturas...
La invitación está muy chula. Con tu verde, que te gusta mucho ese tono de verde.

vix! dijo...

tienes razón con el verde... ni me había fijado!! debe ser subconsciente. En realidad hago muchas cosas y ha coincido esos colores, pero es cierto que me gusta.

las bodas, lo cierto es que lleg aun momento que ¿pa qué?.

yo la pillé pronto y me era un buen momento y por eso lo hice. A mi mujer le hacía mucha ilusión y queríamo celebrarlo con los amigos (lo celebramos en nuestro pueblo, en el restaurante en el que nos pasamos la juventud por las tarde tomando algo, las fotos la hizo una amigo, la música la puso otro...) fue algo muy cercano.

Es bonito si se hace con cariño y no se le va a uno la cabeza con limousinas y cosas por el estilo. Pero has de hacerlo en un momento en el que no tengas muchas más cosas que hacer, porque es todo un pollo. Como ves en la invitación, cuando nos casamos mi hija ya caminaba, pero no como para llevar los anillos (se pasó la boda hecha una bolita en brazos de la abuela).